
En el año 2006 la escuela primaria “Álvaro Obregón” de la comunidad Menonita de Campo Hermoso, Municipio de Nuevo Ideal, se fundó e incorporó a la Secretaría de Educación Pública con clave 10DPR0060S, desde entonces, este centro educativo pertenece al Sistema Federal de Educación y muy pocas personas (incluidos los profesores del propio sistema) conocen de ella y/o de sus particularidades.
Si bien, hay mucho que decir de los rasgos de esta escuela y del contexto en el que surge, en este artículo pretendemos mostrar sólo algunas impresiones generales sobre este peculiar centro educativo. Esperamos que este escrito sirva de invitación a que como maestros, en una entidad donde coexisten grupos culturales diversos, reflexionemos sobre la posibilidad de construir, compartir e intercambiar bienes y saberes culturales, en vez de pretender que estos grupos se asimilen o integren a los nuestros (considerados como “la mayoría”).
Los menonitas
La comunidad menonita está organizada en 32 colonias, de las cuales la colonia Campo Hermoso es la más grande y la más poblada. La población menonita según el censo de población INGHI del 2005, es de aproximadamente 8,500 habitantes en el municipio de Nuevo Ideal. En el aspecto social, los menonitas se caracterizan por su naturaleza reservada con los mexicanos y por mantenerse en cierta forma apartados de ellos, su trato generalmente se limita al comercio. La religión y el trabajo son los dos principales aspectos que norman y organizan la vida de esta pacífica comunidad.
Entre las principales actividades económicas que realizan los menonitas son en primer lugar, la agricultura y la ganadería de autoconsumo y en un segundo lugar, el comercio y la elaboración de productos lácteos. La población vecina de “mexicanos”, siempre ha reconocido que los menonitas son un grupo trabajador y “muy aguzados” (Salomón, 2004)2 .
A la llegada a México en 1924 los menonitas recibieron del General Álvaro Obregón, en ese entonces Presidente de la República, un Decreto en el cual se menciona que se les respetará su derecho a ejercitar sus principios religiosos y practicar las reglas de su Iglesia, sin que se les moleste o restrinja en forma alguna3 . Desde entonces y hasta la actualidad, los menonitas tienen libertad de practicar su religión sin ser molestados. Algunos por convicción han decidido profesar otras religiones en las cuales, contrario a la religión originaria, si se les permite usar vehículos con llantas de hule, vestirse como deseen y tener el acceso a la “educación mexicana”, prueba de ello es el establecimiento en la colonia Campo Hermoso, de la Escuela Primaria Álvaro Obregón.
Uno de los rasgos que definen a los menonitas y que en el trascurso del tiempo aún permanece, son las constantes emigraciones que se dan en el interior de esta comunidad4. La mayoría de la población viaja por temporadas a Canadá o a Estados Unidos, ello provoca entre otras cosa, que los niños no terminen el ciclo escolar o que al llegar ingresen en el segundo bimestre a la escuela. Este es un problema educativo serio (en especial para la escuela Álvaro Obregón), ya que llegan alumnos menonitas a cualquier grado de primaria, sin conocer el idioma español (idioma en el cual se enseña), o algunos emigran y regresan a la mitad del ciclo escolar habiendo olvidado su uso5 (así como otros contenidos y competencias de los programas de estudio).
La escuela menonita tradicional
La educación para la comunidad menonita ha sido uno de los aspectos más importantes que ha influido en su forma de vida, en especial, ha sido decisiva en su transitar por varias partes del mundo. En México se les otorgó desde hace ya más de 80 años, completa libertad para seguir dirigiendo sus escuelas de acuerdo a sus creencias y costumbres. Es por ello, que la mayoría de los campos menonitas cuentan con una escuela dirigida por las autoridades de la colonia, quienes se encargan de cobrar a los vecinos una cuota para atender económicamente sus necesidades, el monto varía de acuerdo a la condición económica de la familia. La escuela es atendida por un solo maestro y solo en caso de que el grupo de alumnos sea numeroso, trabajan dos maestros. El horario de clases es de 8:30 a 11:30 de la mañana y de 12:30 a 15:30 de la tarde. Dentro del aula se atienden estudiantes de 5 a 14 años de edad.
La escuela tradicional menonita cuenta únicamente con un aula, equipada con un escritorio para el maestro, y mesa-bancos para los estudiantes (quienes se sientan de manera diferenciada, por un lado los varones y por el otro las mujeres). También cuenta con un patio, letrinas y la casa del maestro . Al maestro se le paga por mes y solo recibe salario mientras dura el ciclo escolar. La comunidad le proporciona además de la casa para que viva, tierras para que las trabaje.
El alemán bajo, como idioma oficial de los menonitas, es el idioma en el que se enseña en las escuelas. El método pedagógico empleado es el del “error–corrección”. A los alumnos se les enseña principalmente lectura, escritura, aritmética, geometría, con ejemplos de aplicación práctica, como es el cálculo de perímetros, áreas y volúmenes, en matemáticas se instruye a los estudiantes en el sistema inglés de pesas y medidas, además, en operaciones de compraventa. Como parte del aprendizaje, los niños leen libros de cánticos religiosos, así como la biblia. La oración y el conocimiento de la religión forman parte substancial de las actividades escolares.
El trabajo dentro del aula es en absoluto silencio. La disciplina se controla de forma tradicional y cuando se considera necesario se aplican castigos fuertes, principalmente de tipo físico. Los padres en este sentido, ceden el derecho total al maestro, de “corregir” a sus hijos.
El ciclo escolar inicia entre el 1 y el 15 de noviembre, ya que para ese entonces los niños se desocuparon de las labores agrícolas. Sólo el 24 de diciembre se suspenden las clases por motivos religiosos y se reanudan el 27 de diciembre para continuar hasta el mes de abril, en que se suspenden nuevamente las clases por la Semana Santa.
Una escuela sui-géneris
La escuela “Álvaro Obregón” es la primera y única escuela primaria en la comunidad menonita que pertenece a la Secretaría de Educación Pública. Está conformada por tres docentes mexicanos, dos maestras y una directora menonitas. Tiene una población aproximada de 45 alumnos . La escuela es multigrado; se trabaja con dos grados en cada aula, misma que es atendida por un maestro de parte de la Secretaria de Educación y por una maestra menonita (designada por la comunidad) quien enseña el idioma de alemán alto en los casos de primero, segundo, tercero y cuarto grado. En los grados de quinto y sexto trabaja un maestro de la Secretaría de Educación y una maestra menonita , quien enseña el idioma inglés.
Una gran parte de los estudiantes son mayores de acuerdo con el grado escolar, ya que las autoridades de la institución no permiten que los alumnos ingresen de 6 años a primer grado, como es común en todas las “escuelas mexicanas”. Los alumnos que llegan por primera vez a la escuela “Álvaro Obregón” deben de haber cursado dos años de preescolar en el idioma alemán alto a la edad de 4 y 5 años y un año de primer grado, a la edad de 6 años, en el mismo idioma, es decir en una escuela tradicional menonita. Es hasta la edad de 7 o más años, que padres y autoridades escolares les permiten recibir clases en español e inscribirse a esta escuela.
En cuanto a las características físicas, la escuela cuenta con los servicios públicos básicos, como son: luz, agua, drenaje, gas y también servicio telefónico. Las cinco aulas que la conforman se encuentran en buenas condiciones, sólo que son algo pequeñas y no tienen la ventilación adecuada. La escuela también cuenta con una dirección, una biblioteca, un salón de multimedia, y un patio con algunos juegos infantiles. Está construida de “formas” de cemento y láminas en el techo, tiene piso de mosaico, está pintada por fuera de color gris. En general su aspecto es rústico y austero. En el pasado, estas instalaciones eran un templo religioso.
La escuela recibe el apoyo del Programa Escuela de Calidad desde hace 2 años, a pesar de ello, el mobiliario de la escuela consiste básicamente en mesas y sillas, y no se encuentran en muy buenas condiciones. No hay sanitarios, pero sí letrinas de madera que cumplen esta función. Dentro del patio hay un lugar a modo de cancha para volibol, aunque sin piso de concreto
En la escuela, el espacio de las aulas es reducido para trabajar con dos grupos, se cuenta con un pintarrón, butacas, piso de mosaico y un calentón, debido a que las temperaturas dentro del salón en tiempo de invierno son muy bajas. El salón por lo regular, siempre se encuentra ordenado y limpio, pero hace falta espacio para realizar actividades con los alumnos, que impliquen movimientos corporales, ya que los niños pasan mucho tiempo sentados.
El horario de clases es de 9:00 de la mañana a 2:45 de la tarde, como se observa, es más prolongado el tiempo que pasan los niños en la escuela, ello debido a que es necesario la enseñanza y el aprendizaje de diferentes contenidos y al mismo tiempo del español. Una regla importante con respecto al aprendizaje de este idioma, es que los estudiantes no deben hablar alemán al interior de la escuela, dado que lo que se requiere es que practiquen el español, lo cual no es una dificultad para los niños mexicanos, quienes probablemente si aprendieran alemán agregaría un extra a su educación.
El Comité o Sociedad de Padres de Familia está integrado por cuatro personas de la comunidad y es la máxima autoridad en la escuela, ellos toman las decisiones importantes. Los docentes tienen la obligación de acatar las órdenes de la directora menonita, tanto ella como las profesoras menonitas no cuentan con una preparación formal o avalada por el Sistema Educativo Mexicano, son nombrada por la comunidad, especialmente por el Comité de Padres.
Las distancias desde las casas de las familias a la escuela son por lo regular, largas y los caminos son de terracería, lo cual hace difícil que los padres acudan o se involucren en las decisiones en relación a la escolaridad de sus hijos, es por ello, que el Comité de Padres tiene gran influencia en la vida escolar.
Como en la anterior escuela tradicional menonita, se sigue exigiendo a los estudiantes (tanto por la dirección de la escuela, como por los padres de familia) mucha disciplina y el trabajo en completo silencio. Una norma con respecto a los profesores es asistir puntualmente a las labores; se limita por tanto la asistencia a cursos u otras tareas de actualización docente.
Los alumnos pagan una cuota de aproximadamente 400 pesos por el transporte (y por algunos libros que se requieren), ya que todos viven lejos de la escuela y sus padres no tienen tiempo para llevarlos, un camión pasa por ellos cobrándoles sólo el costo del combustible.
La mayoría de las familias de los estudiantes son de nivel económico medio, pueden tener en teoría, las posibilidades de invertir un poco más en la educación, pero debido a su cultura ahorrativa y una visión diferente con respecto a la educación formal de los hijos , éstos no contribuyen más allá de lo necesario y exigido por la escuela, ello obstaculiza en cierta medida las actividades de enseñanza y aprendizaje que realizan los profesores, a quienes se les deja entre-ver que como parte de su tarea, deben de comprar todo el material didáctico que sea necesario.
La actividad en la escuela
El ambiente de trabajo dentro del aula es agradable, los alumnos son respetuosos, trabajadores y ordenados. La relación existente maestro-alumnos y alumnos-maestro es en general, bastante buena. Dentro del aula se tiene un reglamento el cual se busca respetar y cumplir, cosa que no se dificulta, pues la cultura menonita en cuanto a la crianza de los hijos es muy estricta, por lo que es poco frecuente que se observen actitudes o comportamientos conocidos como “mala conducta”.
En la escuela se labora en el turno matutino, se inician labores a las 9:00 de la mañana hasta las 2:45 de la tarde. Los primeros quince minutos de la jornada se destinan a tener un “devocional” en el cual se les habla a los alumnos de la Biblia y de Dios, las clases se terminan haciendo una oración agradeciendo por el día. Además de los libros de la Secretaria de Educación Pública se trabaja en algunos grados con libros de publicaciones AGUILA, S.A.
El calendario y horario de clases es determinado por el comité de la escuela. Las clases se inician en el mes de septiembre y terminan en el mes de junio, y son pocos los días de “puente” o días festivos que impliquen suspensión de labores. A diferencia de la “escuela mexicana”, en ésta sólo se celebra la navidad y la pascua (sobre todo con prácticas de tipo religioso) y se tienen las vacaciones de verano un poco más largas, ya que los padres desean que sus hijos tengan tres meses de vacaciones para ir a Canadá a trabajar o para que se involucren en las tareas del campo.
El trabajo docente es arduo en esta institución y presenta algunas complicaciones que implican adaptación y flexibilidad por parte de los maestros, ya que se atiende a dos grados al mismo tiempo. Se imparten todas las materias de acuerdo al grado y de acuerdo al nivel de aprendizaje y desarrollo de cada niño. Además, los estudiantes llegan a clases de primer grado, sin comprender, hablar, leer y escribir en español y el maestro debe de comenzar por desarrollar en ellos estas habilidades, porque sin ellas los alumnos no podrán con el resto del trabajo durante el año escolar.
Las dificultades en el aula también se presentan cuando ha iniciado el proceso de aprendizaje del idioma español y cuando ya se tiene un avance significativo con la mayoría de los estudiantes, ya que se marchan algunos alumnos y/o llegan nuevos (por las constantes migraciones que caracterizan a la comunidad), los cuales no comprenden el idioma y se tiene que trabajar individualmente con ellos, tanto en la adquisición del español como en el aprendizaje de los contenidos escolares de acuerdo a su grado escolar.
A diferencia de la escuela menonita tradicional en esta escuela, se intenta trabajar con el enfoque del desarrollo de competencias, lo cual representa un reto importante para la enseñanza, ya que implica entre otras cosas, el rompimiento con prácticas, formas de ser, pensar y sentir, desde una racionalidad en la que se concibe que la función de la escuela es acumular saber, para reproducir formas de vida, cultura e ideología de la sociedad dominante (en este caso la mexicana), el trabajo pedagógico desde este enfoque implica por lo tanto, un gran desafío tanto personal como profesional, para las profesoras del Sistema Educativo Mexicano que laboran en este centro educativo.
A manera de cierre:
En primer lugar, y a manera de conclusión, se nos vienen a la mente diversos aspectos que podemos valorar, aprender y practicar de la cultura menonita, en tiempos en que se dificulta cada vez más la convivencia y la construcción de sentido en nuestra sociedad, mencionamos sólo algunos, el primero de ellos relacionado al aspecto educativo y los restantes al ámbito social: (1) Su inteligencia y habilidad para resolver problemas (sin la presencia de una escolarización como en la actualidad es concebida), tanto de la vida diaria, como aquellos más complejos en el comercio, la mecánica o la agricultura; y (2) su sentido comunitario y de convivencia, su cultura de moderación y de paz.
En segundo lugar, consideramos que en un mundo como el de hoy, no podemos seguir indiferentes a esta y otras formas de coexistencia cultural, es importante ser más activos en el conocimiento y enriquecimiento de esta convivencia, para ello es necesario, luchar contra los esteoreotipos y el pensamiento “solidificado” que hacen ver cosas “de sentido común” y que impiden el aprendizaje y la recuperación y co-construcción de saberes. Por supuesto, para ello se requiere a su vez, de mucha observación, habilidad, sensibilidad y apertura para aprovechar y no coartar los saberes previos y la cosmovisión del mundo de quienes se enseña, pero en especial, para no evaluar (todo) bajo los parámetros de la cultura propia. Enriquecer y enriquecerse en este proceso, construir un “nosotros” en la diversidad cultural, es un gran reto y debe de comenzar por la casa, es decir por “nuestra” entidad, por “nuestro municipio”, por “nuestra” escuela…

September 14, 2011 at 10:39 pm
Excelente Articulo, me da gusto del trabajo que se esta desempeñando